Primates cazados ilegalmente en Perú serían comprados por laboratorio en Colombia. Fiscalía colombiana investiga a Manuel Patarroyo, Director de centro de investigación.El triste ritual se repite todos los meses: el comprador llega a una comunidad peruana y solicita un número determinado de monos nocturnos (‘Aotus nancymaae’)Entonces, cinco cazadores salen al bosque, identifican el árbol donde se encuentra la madriguera, deforestan alrededor de este, cuatro de ellos rodean el área con redes y se esconden; otro trepa al árbol, lo golpea una y otra vez, los obliga a salir; los monos se asustan, intentan escapar, pero ya no hay otro árbol cerca donde huir, solo entonces caen. En cada madriguera siempre habrá una familia de tres o cuatro monos.Una reciente investigación revela que entre el 2007 y el 2008 más de 2.700 monos nocturnos de esta especie –protegida por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (Cites) y que habita solo en el Perú y Brasil– fueron cazados. Por cada uno de ellos los pobladores recibieron entre 20 y 30 dólares.Su destino final será la investigación biomédica en la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (FIDI), en Leticia, la ciudad fronteriza ubicada al otro lado del río Amazonas.RESPONSABILIDADESTodo esto ocurre desde hace casi 20 años en 15 comunidades peruanas de la frontera con Brasil y Colombia sin que las entidades del Gobierno Peruano investiguen o denuncien los hechos.Este año, sin embargo, la bióloga colombiana Ángela Maldonado Rodríguez–ganadora del reconocido premio ambiental Whitley Gold 2010– ha aportado las pruebas que señalan a Manuel Patarroyo, Director del Instituto de Inmunología de Colombia, como el responsable de este comercio ilegal de especies.Maldonado ha recogido los testimonio de 43 cazadores que aseguran que los monos sustraídos son comprados por el citado centro de investigación.“En las comunidades del Perú dijeron que personal de este laboratorio los visitaba regularmente para pedirles monos nocturnos de esta especie, también indicaron que este año los monos son llevados a Leticia los lunes de madrugada”, detalla la bióloga.La denuncia de Maldonado ha llegado a los tribunales colombianos. La Fiscalía de Leticia investiga el instituto de Patarroyo por tráfico de especies y, en abril de este año, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca admitió una acción popular contra el mismo instituto.El caso está en proceso de investigación y una de las principales pruebas es una inspección que Corpoamazonía (entidad del Gobierno Colombiano encargada de fiscalizar el uso de recursos naturales) realizó al cuestionado laboratorio. En su visita encontraron 627 monos, de los cuales 517 eran de la especie ‘nancymaae’.Este instituto tiene autorización para adquirir solo monos nocturnos de la especie ‘Aotus voc.ferans’, que se diferencian de las otras especies porque tienen el pecho gris. Entonces, ¿qué hacían los ‘Aotus nancymaae’ de pecho anaranjado en el laboratorio? Los responsables del instituto solo han dicho que les resulta difícil diferenciar entre ambas especies.