La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) informó que en los primeros 9 días de septiembre “se quemaron 61.062 hectáreas de bosque nativo, matorrales serranos y pastizales”. Esta superficie equivale a más de 30.000 estadios de fútbol.El biólogo Ricardo Suárez, del Proyecto de Conservación y Reforestación de las Sierras de Córdoba, indicó que en los incendios de septiembre de este año “se quemó más del 75% de la Reserva Hídrica la Quebrada, una cuenca hídrica clave para las Sierras Chicas”.Agregó que la totalidad de la zona serrana en Córdoba “debe ser declarada reserva natural pues allí están las fábricas de agua de la provincia”. Citó a modo de ejemplo que en la Reserva Hídrica “los fuegos produjeron una inmediata bajante del caudal de agua que traen los arroyos al lago. En los días siguientes al incendio observamos una reducción del 12% en el caudal”.“No es lo mismo un incendio de 60.000 hectáreas cuando la provincia tenía hace dos siglos 12 millones de hectáreas de bosque nativo, que esa misma superficie quemada cuando quedan menos de 600.000 hectáreas de bosque nativo cerrado. Más que un incendio es una tragedia ambiental y un duro golpe a las maltrechas cuencas hídricas de la provincia de Córdoba”.No se queman árboles sino ecosistemas enteros“Desde hace miles de años los principales ríos de Córdoba obtienen su agua de las serranías. Antes de que comenzaran los incendios y desmontes a gran escala, el buen funcionamiento del ecosistema nativo garantizaba la provisión de agua, incluso en inviernos de años muy secos”Citó además el biólogo Ricardo Suárez a modo de ejemplo que en la Reserva Hídrica “los fuegos produjeron una inmediata bajante del caudal de agua que traen los arroyos al lago. En los días siguientes al incendio observamos una reducción del 12% en el caudal”.