ELS MUNTANYANS, ZONA INUNDABLE
ONG AMBIENTAL | julio 2011 | 8:33Recordé la excursión que con mi chico, ornitólogo de corazón, habíamos realizado a las marismas de Els Muntanyans, un Espacio de Interés Natural y un oasis de biodiversidad que se extiende en el dominio público marítimo terrestre, entre el mar y la vía del tren. Tras la vía, recordaba unos campos –precisamente los terrenos que se querían construir. Investigué, resumí, añadí. OK de Mariajo y publicamos. Desde entonces, Greenpeace ha apoyado a una plataforma que ha conseguido que el Tribunal de Justicia de Cataluña (TSJC) les dé la razón e invalide un plan urbanístico ilegal porque pretende construir allí donde la ley del suelo lo prohíbe expresamente: en una zona inundable.
El proyecto de urbanización de Els Muntanyans II es paradigmático de la economía del tocho. El Plan Parcial Muntanyans II, que, impulsado por la empresa andaluza Vegas del Guadaira, pretendía construir 500 viviendas, recibió un veredicto negativo de la Comisión de Urbanismo de Tarragona por establecerse en una zona inundable, en la desembocadura del Torrente Gibert – el torrente que alimenta las lagunas de Els Muntanyans. Una resolución que no fue del agrado ni de promotores ni del ayuntamiento de Torredembarra.
El entonces Conseller de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, encargó un informe a la Agencia Catalana del Agua que establecía que se trataba de una zona inundable pero que se podía hacer que tres calles funcionaran como ramblas y que podía indicarse que en ellas no se aparcaran coches. A la luz de este lamentable informe, Nadal decidió autorizar la urbanización, decisión ante la cual la Plataforma Salvem els Muntanyans interpuso un Contencioso Administrativo que ha derivado en la sentencia del TSJC.Salvem els Muntanyans alegó en todo momento que la urbanización, además de generar una enorme presión por frecuentación sobre las marismas de Els Muntanyans, suponía un grave atentado sobre la misma supervivencia del espacio protegido, al alterar el cauce hidrológico que alimenta las marisma. Pero sobrecoge más todavía cómo en una zona en la que las avenidas se pueden presentar de manera repentina, el ACA y Joaquim Nadal pudieron aprobar una urbanización que hubiera podido llevar a la presencia de niños y adultos en las calles en un caso de inundación – que, directamente, hubiera podido causar la pérdida de vidas humanas. Y, a quien piense que exageramos, le sugiero que eche un vistazo a esta grabación de una inundación de la zona por la lluvia (no excesivamente abundantes) en octubre de 2006.
Quizás lo más espeluznante son las voces que han clamado contra la sentencia diciendo que pone en peligro el futuro de Torredembarra, o que el Govern de la Generalitat quiera recurrir la sentencia del TSJC. Espeluznante por dos razones: porque no se ha querido aprender la dolorosa lección de la crisis económica que nos sacude… y por el desprecio que supone para la vida de las personas. Quizás la Generalitat debe explicar cuántas vidas humanas ajenas está dispuesta a arriesgar para promover intereses inmobiliarios.









