POLITICA TRANSGENICA EN ESPAÑA
ONG AMBIENTAL | marzo 2011 | 11:40Rosa Aguilar anunció hace pocos días que desde el Gobierno “no queremos ir a más en cuanto a la producción de transgénicos” [1]. Un importante mensaje teniendo en cuenta que España es el único país de la Unión Europea (UE) que los cultiva a gran escala. Sin embargo, ese mensaje no ha calado entre los miembros de su Ministerio, que continúan la tónica iniciada por los Gobiernos del PP y continuada por Elena Espinosa de abierta colaboración con la industria de los transgénicos, incluyendo colaboración en actos de propaganda.
España ha permitido el cultivo de transgénicos en unas condiciones de absoluta falta de transparencia y control, y con graves impactos para la agricultura ecológica y convencional, y para la población consumidora. En diciembre de 2010 las revelaciones de Wikileaks demostraron que la política de transgénicos del anterior equipo del MARM estaba dictada por los intereses de EEUU y sus multinacionales, y remarcan la necesidad de un cambio total en la política sobre transgénicos del Gobierno.
“Rosa Aguilar anuncia cambios, incluida la reducción de los cultivos de transgénicos, pero se queda por ahora solo en el discurso. No han puesto en marcha ni una sola medida ni ha cambiado un ápice la postura de su Ministerio que sigue actuando exactamente igual que en los tiempos de Elena Espinosa”, ha afirmado Juan-Felipe Carrasco, responsable de la Campaña de Agricultura y Transgénicos de Greenpeace.
En el acto de la semana que viene, una vez más [2], las personas responsables de transgénicos en el MARM se volcarán en apoyar otro acto organizado por el lobby pro-transgénico Fundación Foro Agrario [3]. Unas jornadas claramente diseñadas para la propaganda, a las que no ha sido invitada ninguna voz crítica, pero que contará con multinacionales del sector como Monsanto, o la única organización agraria de ámbito nacional favorable a los transgénicos, ASAJA.
Intervendrán por parte del MARM:
- Martín Fernández de Gorostiza, quien fuera Director de la Oficina de Variedades Vegetales del Ministerio de Agricultura en tiempos del PP. Es uno de los grandes responsables de la introducción de los transgénicos en España, y estuvo investigado por la fiscalía de Medio Ambiente por compatibilizar ese cargo con la coordinación de grupos de trabajo en lobbies de la industria [4]. Tras verse forzado a abandonar el MARM, Elena Espinosa lo reintrodujo en el equipo técnico del ministerio para llevar temas de agricultura ecológica. Según se deduce de estas jornadas, sigue compatibilizando su labor en el MARM con la Fundación Foro Agrario.
- Ana Fresno, secretaria de la Comisión Nacional de Bioseguridad (CNB), organismo teóricamente independiente y científico que evalúa la seguridad de los transgénicos en España. Esta Comisión, diseñada al gusto de la industria, a la que muchos de sus miembros están demasiado cercanos, ha sido frecuentemente criticada por su falta de legitimidad [5]
- Jesús Casas, Director General de Desarrollo Sostenible del Medio Rural y Presidente del Consejo Interministerial sobre Organismos Modificados Genéticamente, el cual ha llegado a reconocer la existencia de afectados por transgénicos y sin embargo jamás ha llevado a cabo ninguna acción para atender y solucionar esta realidad, jugando un papel cómplice con la industria de los transgénicos.
- Representantes científicos de la CNB, cuya independencia se ve claramente cuestionada por su reiterada participación en estos actos de propaganda, como Cristina Chueca o Pedro Castañera, que abandonó hace poco esta Comisión.
- Todo ello además de la presencia de otros miembros del MARM, como Luis Orodea, Subdirector General de Medios de Producción.
“Durante años, altos cargos, funcionarios y científicos del Gobierno han mantenido relaciones demasiado estrechas con la industria de los transgénicos, a la que tienen que regular y supervisar, lo que nos ha llevado a la actual situación. Por ética democrática hay que regular estas conductas de forma urgente, estableciendo estrictos códigos de conducta y regímenes de incompatibilidad”, ha afirmado David Sánchez, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra.
“La prohibición del cultivo de transgénicos en España es un paso imprescindible e irrenunciable para que la apuesta por un cambio en la política agraria del Ministerio sea creíble para el conjunto de la sociedad civil, que demanda una agricultura y una alimentación social, sostenible y libre de transgénicos”, ha añadido Mireia Llorente, portavoz de Ecologistas en Acción.









