LAS GRANDES PRESAS HIDROGRAFICAS
ONG AMBIENTAL | marzo 2011 | 16:24En el Día internacional contra las grandes presas, organizaciones de afectados por los embalses y las asociaciones Coordinadora Biscarrués Mallos de Riglos, Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases, Ecologistas en Acción, WWF, Greenpeace, AEMS – Ríos con Vida se han concentrado frente al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. El objetivo era rechazar la construcción del embalse de Biscarrués sobre un paraje de gran belleza en la comarca oscense de la Galliguera. Con el fin de expresar el daño que va a hacer esta infraestructura a la población de la comarca, la Coordinadora Biscarrués Mallos de Riglos ha interpretado un “desalojo” simbólico de sus pueblos.
“Desde La Galliguera, acompañados por representantes de otros ríos, traemos hoy la causa de nuestro río, el Gállego, un río que es la espina dorsal de nuestra historia, de nuestra realidad comarcal”, se lee en el manifiesto realizado por la escritora Victoria Trigo Bello y que sigue “un río que es nuestro futuro como territorio, un río al que, lamentablemente, quieren aniquilar en el pantano de Biscarrués. Desde hace años, el nombre de Biscarrués que denomina a uno de nuestros pueblos es para nosotros sinónimo de destrucción fluvial, síntesis de codicia e ignorancia y, sobre todo, es el dolor de más de veinte años de lucha contra ese embalse.” Y es que el embalse lleva intentando realizarse desde 1987 y tiene como objetivo la ampliación de los regadíos de los Monegros.
Tanto las coordinadoras que aglutinan a la población afectada, como las organizaciones ecologistas que las acompañan en esta lucha señalan la responsabilidad de las administraciones, Gobierno Autónomo de Aragón, la Confederación Hidrográfica del Ebro y el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino en el proyecto y en los impactos que tendrá. Señalan, además, que la creación de grandes infraestructuras responde a la continuidad de la política hidráulica del hormigón que desde siempre ha regido la gestión del agua en España. Reclaman, por tanto, un cambio drástico en estas políticas, la paralización de este tipo de proyectos, la búsqueda de formas de ahorro y eficiencia en el uso del agua y la eliminación del regadío insostenible. En definitiva, se exige que el beneficio de algunos regantes no suponga el perjuicio de un valioso ecosistema y de la población que vive en él.
A juicio de las organizaciones ecologistas y sociales no faltan argumentos para frenar el embalse. De hecho, un estudio técnico del Centro de Estudios y Experimentación Hidrológica, adscrito al propio Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y al Ministerio de Fomento, recomienda no continuar adelante con el embalse dado el deterioro ambiental que puede tener sobre el río Gallego. Todas estas razones demandan la publicación de una Declaración de Impacto negativa que paralice la construcción del embalse de Biscarrués.









