LIBERADOS LOS ACTIVISTAS DE COFRENTES
ONG AMBIENTAL | febrero 2011 | 10:15Durante la declaración de los agentes de seguridad de la central ha quedado demostrada la actuación no violenta de los activistas de Greenpeace. Según los propios agentes, “la actitud de los activistas no fue violenta ni agresiva en ningún momento”. Uno de los vigilantes jurados de la central fue mordido por su propio perro y otro se enganchó en un alambre de espino, por lo que no se produjo ninguna agresión hacia ellos por parte de ningún activista.
“Esta acción, como todas las que Greenpeace realiza, ha sido pacífica y en defensa del derecho al medio ambiente del que nadie parece acordarse en estos momentos”, ha declarado José Manuel Marraco, abogado de Greenpeace. “Cuando no se tienen argumentos, lo más fácil es caer en descalificaciones, acusando a los activistas pacíficos de Greenpeace de actos que nunca han cometido”.
Greenpeace recuerda que fue la propia organización la que, desde el primer momento, mediante una llamada a la Sala de Emergencias (SALEM) del Consejo de Seguridad Nuclear avisó de la entrada de los activistas para efectuar una protesta pacífica en el interior de la instalación.
La organización ecologista considera muy graves determinadas valoraciones sobre su protesta, especialmente las del ministro de Industria, Miguel Sebastián, y las de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ana Botella, quien realizó unas declaraciones absolutamente carentes de rigor. Por ello, Greenpeace exige su rectificación pública.
Cofrentes, peligro nuclear
Ayer, a las 6:30 de la mañana, activistas de Greenpeace accedieron al interior de la central y subieron a una de las torres de refrigeración de la instalación donde pintaron el mensaje “Peligro nuclear” y desplegaron pancartas con lema “Cofrentes cierre ya”. Tras esta acción pacífica, Greenpeace pide al Gobierno que no renueve el permiso de pxplotación de la instalación, que caduca el 19 de marzo, y pide su cierre definitivo.
“Greenpeace demostró ayer que no es posible garantizar la seguridad de ninguna central nuclear y que este tipo de energía implica un riesgo inaceptable para una sociedad que dispone de otros medios más seguros para satisfacer su demanda energética”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace









