VENENOS Y ESPECIES PROTEGIDAS
REMAN | agosto 2010 | 9:44ASCEL, Ecologistas en Acción, Fapas, SECEM y WWF muestran su preocupación porque el número de lobos aparecidos muertos por venenos o furtivismo se ha triplicado respecto al año anterior, de acuerdo a los datos oficiales dados a conocer por la Junta de Castilla y León, en el marco del Comité de Seguimiento del Plan de Conservación y Gestión del lobo en esta Comunidad. Por ello, estos grupos reclaman a la Junta la aprobación inmediata del Plan Regional de lucha contra el veneno y la intensificación de medidas de protección a la ganadería, así como la puesta en marcha de un plan de acción para prevenir y erradicar el furtivismo.
El pasado jueves 29 de julio se reunió en Valladolid el Comité Técnico de Seguimiento del Plan de Conservación y Gestión del lobo en Castilla y León. En esta reunión los grupos conservacionistas han constatado que, de acuerdo con los datos ofrecidos por la propia Junta de Castilla y León, el número de manadas ha sufrido un descenso del 13% respecto al año pasado. Este descenso coincide con el incremento de la mortalidad no natural (venenos, lazos, furtivismo), que se ha triplicado en un solo año, destacando entre las diferentes causas de mortalidad el uso del veneno. Dada la proporción de ejemplares envenenados, las ONG consideran que la dimensión del problema es mucho mayor, ya que esta práctica ilegal también está afectando a otras especies protegidas, como el oso o más recientemente el águila imperial ibérica.
Por ello, para los grupos conservacionistas es fundamental que la Junta apruebe de inmediato el Plan Regional de Lucha contra el veneno, en fase de información pública desde el pasado mes de mayo. También solicitan que ponga en marcha medidas urgentes, como la creación de patrullas especializadas o la aplicación de un riguroso régimen sancionador que contribuyan a erradicar el problema.
De igual forma, sostienen que la administración regional debe activar un plan específico para combatir el furtivismo en las áreas más conflictivas, creando patrullas especializadas, tal y cómo se hace en otras zonas para controlar los daños causados por los lobos. En consecuencia, las ONG exigen que el cupo de lobos a cazar mediante caza deportiva (y que se ha mantenido igual que en años anteriores), responda realmente a la dinámica de la población, lo cual supone tener en cuenta este repunte de la mortalidad no natural y el número de lobos abatidos en años anteriores.
Ante esta situación, los grupos conservacionistas solicitan a la Junta que se replanteen seriamente algunas de las medidas que están aplicando y que intensifique los esfuerzos para erradicar el uso del veneno y el furtivismo que está amenazando a la especie.









