UROGALLO EN CUARENTENA
REMAN | agosto 2010 | 14:00La muerte de los todos pollos de urogallo del centro de cría en cautividad de Redes debido a una bacteria ha sido acogida por los expertos en la conservación de esta especie «con tristeza», si bien recordaron que lo realizado en el centro es «un complemento». Los especialistas valoran los esfuerzos hechos en el equipamiento, aunque ponen en duda su viabilidad por las «dificultades» de la cría en cautividad. Por eso abogan por centrar las fuerzas en recuperar el hábitat de la especie. También temen que sea demasiado tarde para salvar al urogallo.
Fernando Ballesteros, biólogo y uno de los coordinadores de la Estrategia nacional de conservación del urogallo cantábrico, calificó como «muy bueno» el esfuerzo que se está llevando cabo en el centro de Sobrescobio. «Cuenta con unas buenas instalaciones, grandes medios humanos y el proceso de cría es el establecido por los protocolos. La cría se está llevando, como se dice, por el libro, pero es un proceso muy difícil de sacar adelante».
El biólogo apuntó que si bien estos esfuerzos pueden «ayudar» a la especie, la cría en cautividad «no es precisamente la panacea, ni la solución». Según Ballesteros, las aves nacidas en cautividad pueden soltarse en poblaciones ya existentes a modo de «apoyo a la población», pero en ningún caso en zonas donde la gallinácea ya se haya extinguido. «Tenemos delante un problema muy complejo», ya que imparable declive de población se debe «a múltiples factores, ahora es muy difícil revertir la situación».
Similar argumento expone Ángel Fernández, de la SEO Birdlife de Asturias. Bajo su punto de vista, la cría en cautividad debería haber comenzado «hace tiempo» ya que los frutos que se recogen de esta actividad «son a largo plazo», un tiempo que «tal vez la especie no tenga». El objetivo del centro de cría debe ser fundamentalmente «reforzar las poblaciones ya existentes», aunque el gran problema es que «cada vez hay menos grupos estables. Soltarlos en zonas sin apenas ejemplares sería desperdiciar la potencialidad de crecimiento de una población». La muerte de los pollos de este año es «una situación bastante negativa» porque «retrasará un año el programa».
Por su parte, Roberto Hartasánchez, presidente del Fondo para la protección de los animales salvajes (FAPAS), asegura que «en Asturias nunca se ha trabajado en conservación del urogallo y ahora vemos el resultado; quizás se haya llegado tarde. Criar urogallos en cautividad es solamente una de las muchas oportunidades que hay». Y añade: «De manera aislada, en si mismo, no parece que tenga mucho futuro pero si ni siquiera los criamos en cautividad, las posibilidades de futuro aún serán menores».
La muerte de los todos pollos de urogallo del centro de cría en cautividad de Redes debido a una bacteria ha sido acogida por los expertos en la conservación de esta especie «con tristeza», si bien recordaron que lo realizado en el centro es «un complemento». Los especialistas valoran los esfuerzos hechos en el equipamiento, aunque ponen en duda su viabilidad por las «dificultades» de la cría en cautividad. Por eso abogan por centrar las fuerzas en recuperar el hábitat de la especie. También temen que sea demasiado tarde para salvar al urogallo.
Fernando Ballesteros, biólogo y uno de los coordinadores de la Estrategia nacional de conservación del urogallo cantábrico, calificó como «muy bueno» el esfuerzo que se está llevando cabo en el centro de Sobrescobio. «Cuenta con unas buenas instalaciones, grandes medios humanos y el proceso de cría es el establecido por los protocolos. La cría se está llevando, como se dice, por el libro, pero es un proceso muy difícil de sacar adelante».
El biólogo apuntó que si bien estos esfuerzos pueden «ayudar» a la especie, la cría en cautividad «no es precisamente la panacea, ni la solución». Según Ballesteros, las aves nacidas en cautividad pueden soltarse en poblaciones ya existentes a modo de «apoyo a la población», pero en ningún caso en zonas donde la gallinácea ya se haya extinguido. «Tenemos delante un problema muy complejo», ya que imparable declive de población se debe «a múltiples factores, ahora es muy difícil revertir la situación».
Similar argumento expone Ángel Fernández, de la SEO Birdlife de Asturias. Bajo su punto de vista, la cría en cautividad debería haber comenzado «hace tiempo» ya que los frutos que se recogen de esta actividad «son a largo plazo», un tiempo que «tal vez la especie no tenga». El objetivo del centro de cría debe ser fundamentalmente «reforzar las poblaciones ya existentes», aunque el gran problema es que «cada vez hay menos grupos estables. Soltarlos en zonas sin apenas ejemplares sería desperdiciar la potencialidad de crecimiento de una población». La muerte de los pollos de este año es «una situación bastante negativa» porque «retrasará un año el programa».
Por su parte, Roberto Hartasánchez, presidente del Fondo para la protección de los animales salvajes (FAPAS), asegura que «en Asturias nunca se ha trabajado en conservación del urogallo y ahora vemos el resultado; quizás se haya llegado tarde. Criar urogallos en cautividad es solamente una de las muchas oportunidades que hay». Y añade: «De manera aislada, en si mismo, no parece que tenga mucho futuro pero si ni siquiera los criamos en cautividad, las posibilidades de futuro aún serán menores».









