CENTRAL TERMICA DE ZARZA
REMAN | julio 2010 | 23:13Tras conocerse la noticia de que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino ha hecho pública la Declaración de Impacto Ambiental positiva para la Central Térmica de Ciclo Combinado de La Zarza, de 400MW, promovida por EGL, ADENEX ha expresado su desacuerdo con dicha resolución, ya que considera que el proyecto es contrario a las políticas internacionales, nacionales y autonómicos que se vienen impulsando en los últimos años orientadas hacia la consecución de objetivos sostenibles y por tanto, que tengan una serie de beneficios equilibrados entre los diferentes aspectos ambientales, sociales y económicos.
Estas centrales térmicas emplean para su funcionamiento enormes volúmenes de agua (3,54Hm3 en el caso que nos ocupa procedentes del Embalse de Alange) y de gas natural y gasóleo C, que deben ser importados; contribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático, a la lluvia ácida, a facilitar la generación de ozono troposférico, a emitir partículas, a verter aguas contaminadas química y térmicamente que acabarán en el río Guadiana; afecta, como reconoce la Declaración de Impacto Ambiental, a la ZEPA “Sierras Centrales y Embalse de Alange” como consecuencia de la construcción de la toma de agua, del gasoducto y del tendido eléctrico, sin olvidarnos claro está de la repercusión negativa que el proyecto puede llegar a tener en un área agrícola de elevados valores ambientales, paisajísticos, culturales y turísticos.
No deja de ser irónico que desde hace unos días, la Junta de Extremadura esté divulgando el hecho de que Extremadura es la región de España que captura más CO2 del que emite, habiéndose superado las fijaciones de este gas de efecto invernadero en un 14% las emisiones realizadas en el periodo 2000-2006. Pero, ¿por qué no comunican abiertamente cuál es el cómputo global de las emisiones de CO2 previstas en la región por las centrales térmicas de ciclo combinado y la refinería proyectada? Quizá sea el argumento utilizado para dar cabida a estas industrias, ¿por qué no denegar este tipo de proyectos para seguir siendo la región que más CO2 fija en el territorio nacional porque apuesta por un modelo de desarrollo sostenible? Porque posiblemente, si tuvieran en cuenta las emisiones a la atmósfera previstas por el desarrollo industrial que se quiere poner en marcha en la región, el balance, no sería positivo.
También parece irónico el hecho de que el mismo día en el que se ha publicado la DIA, el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura haya firmado un convenio con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la participación de Extremadura en el proyecto de investigación “La producción de energía renovable como una política de desarrollo regional para las zonas rurales”, cuyo coste asciende a 485.000 euros. En este sentido se hace necesario recordar a la Junta de Extremadura, que La Zarza, Alange y Valverde de Mérida, los términos municipales en los que se han proyectado centrales térmicas, son zonas rurales que merecen un desarrollo con producción energética limpia y renovable; porque proyectos como los autorizados hoy, nos hacen ir en dirección contraria a lo que dicta la lógica básica: sostenibilidad.









